Saben, pronto tendré una cirugía justo bajo las cejas y arribita de la nariz y me alegro de que mis ojos y mis manos se hayan entendido tan bien todo este tiempo, complices montoneros, me alegro y a la vez siento  miedo de pensar que  he visto tan poco cuando lo he visto todo.

.
Me encanta como se ve la desnudez en lo profundo del río y su sabor.
.
Según recuerdo tenia trece años y desde entonces me gustó, al principio miedo y pena,pero gusto en el  fondo no tan hondo, es que las manos son inquietas y el cuerpo un manojo  de antojos.
.
 La casa sola, y yo  acompañado de mi mismo, en otras palabras, yo con yo.
.
Mi primera noche por esos años fue con las manos, las de ella, y casi con los ojos cerrados, lo más impersonal que imaginen, sin acabarnos de conocer, sin habernos visto en la vida, sus manos hicieron el trabajo y aprendí lo que es ser tocado por manos ajenas con permiso propio.
.
Juego de manos, mano al banano.
.
Una noche hace mucho tiempo soñé que dos piernas hermosas se abrían ante mís ojos, y mis dedos inquietos, curiosos y un tanto pervertidos se acercan milimétricamente bajo una falda sin calzón y sentía el calor de una piel desconocida, tentadora y tentativa. Y fui hundiéndome sin hundirme, en el interior de sus pliegues, cual aventurero y  furtivo guía  de la misma mano con la que escribo esto, esa noche aprendí a desear la mujer inédita, que en últimas resultan siendo todas y no hace falta mirar.
.
Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.
.
Clandestinos mis ojos buscaron la entrepierna que le cumpliera los sueños a mis manos y lo lograron y lo hacen cada vez mejor, tal vez pueda vivir a mi pesar sin ver, pero no soportaría hacerlo sin tocar; tocar antes de entrar no es solo una frase de oficina, es un rapto a la más grande advertencia sexual.
.
Mirar y no tocar se llama respetar. Mirar, tocar y lamer, se llama vivir; lo siento soy un irrespetuoso cuando de entrepiernas se trata.
.
Aprendí a mirar con los dedos y  a parpadear con un roce, a descubrir con los ojos que la ropa estorba y con las manos que hace falta para no hacer tan corto el juego previo. Mientras pueda deslizarme por tu cuello para redondear tus tetas y  escabullirme por tu vientre contandote lunares para asaltar sin temores el elástico de tus bragas, seguiré viendo con la punta de un dedo, con el mismo que te he recorrido una y tantas veces.
.
Aprender a tocar solo se logra abriendo los ojos como dos lunas, aprender a ver solo es posible  siguiendo una mano impropia que guie la propia a donde no exista el miedo,  justo ahí donde repaso ese sueño antes de recordar que tenía trece, con el tiempo no hace falta mirar, basta con acercarse por la espalda y dejar que la mano se deslice y nade como pez en el río donde nace el sabor de lo profundo del río.
.
Cierra los ojos y verás…cómo te tocan tus ojos